¿Conoces el Parque Kennedy? Pues ese no es su nombre. 

Parque Central de Miraflores


Quien visita Miraflores casi siempre termina llegando al Parque Kennedy. Es el punto de encuentro más conocido del distrito, famoso por sus gatos, sus jardines y el constante movimiento de vecinos y turistas. Sin embargo, detrás de esta imagen cotidiana existe una historia que muchos desconocen. El lugar que hoy conocemos como Parque Kennedy es, en realidad, el Parque Central de Miraflores, un espacio que reúne dos parques —el Parque John F. Kennedy y el Parque 7 de Junio— y que ha acompañado la transformación de Miraflores desde un antiguo pueblo agrícola hasta convertirse en uno de los distritos más visitados de Lima.

Un parque con más de un nombre y mucha historia


Antes de que existieran sus cafés, restaurantes y edificios modernos, Miraflores era una zona de chacras y haciendas. Tras la creación del distrito en 1857, comenzó un proceso de urbanización que tuvo en el Parque Central uno de sus principales ejes. Muy cerca de este lugar también se desarrollaron episodios de la Batalla de Miraflores en 1881, durante la Guerra del Pacífico, un hecho que marcó profundamente la historia del distrito.

A inicios del siglo XX, el espacio comenzó a consolidarse como parque urbano y hacia 1900 era ya conocido como Parque Central, configurándose como un punto de encuentro dentro del crecimiento de Miraflores.

Un hito fundamental ocurrió en 1939 con la construcción de la parroquia Virgen Milagrosa, principal templo del distrito, diseñada por el arquitecto Ricardo de Jaxa Malachowski. Su inauguración marcó el inicio de una profunda transformación del entorno urbano, y desde entonces el parque fue adquiriendo progresivamente la forma de centro cívico que mantiene hasta hoy.

En la década de 1960, el conjunto se reorganizó y pasó a dividirse en dos áreas diferenciadas: el Parque 7 de Junio, en homenaje al heroísmo de los defensores del Morro de Arica, y el Parque John F. Kennedy, cuyo nombre honra al presidente estadounidense vinculado a la Alianza para el Progreso, programa que fortaleció las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Con el tiempo, el busto de Kennedy instalado en 2003 terminó consolidando el nombre popular de “Parque Kennedy”.

Posteriormente, en la década de 1990, el parque fue completamente remodelado durante la gestión del alcalde Alberto Andrade. El proyecto, diseñado por ARQUIDEA (arquitectos Javier Artadi, Juan Carlos Doblado y José Orrego), incorporó amplias áreas peatonales, jardines renovados, espacios de uso público y el conocido anfiteatro Chabuca Granda, consolidándolo como un importante espacio de convivencia y actividad cultural dentro de la ciudad.

Escenario de momentos que hicieron historia


Más allá de ser un lugar de paseo, el Parque Central ha sido escenario de acontecimientos que reflejan los cambios sociales del país. Uno de los más importantes ocurrió en julio de 1995, cuando desde este lugar partió la primera Marcha del Orgullo LGBT de Lima, organizada por el Movimiento Homosexual de Lima (MHOL). Aunque entonces reunió a un pequeño grupo de participantes, hoy es recordada como el inicio de una movilización que con los años convocaría a miles de personas.

También ha sido sede de actividades deportivas de alcance internacional. Durante los Juegos Panamericanos Lima 2019, el parque fue el punto de partida y llegada de la maratón, reuniendo a los mejores fondistas del continente.

A ello se suman numerosas ferias del libro, festivales gastronómicos, conciertos, celebraciones por Fiestas Patrias, exposiciones de arte y actividades ciudadanas que han convertido este espacio en uno de los escenarios públicos más activos de Lima.

Arte peruano al aire libre


Entre los árboles y jardines se encuentran obras que muchas veces pasan desapercibidas. El parque alberga un conjunto de esculturas inspiradas en algunas de las expresiones más representativas del arte tradicional peruano.

Destaca la Vasija Shipibo-Konibo, decorada con los diseños kené, patrones geométricos que representan la cosmovisión de este pueblo amazónico y que son reconocidos como Patrimonio Cultural de la Nación. Junto a ella se encuentra un gran Torito de Pucará, símbolo andino de protección y prosperidad, así como una monumental representación del Retablo Ayacuchano, una de las manifestaciones más importantes del arte popular peruano.

Estas esculturas convierten al parque en un pequeño museo al aire libre que celebra la diversidad cultural del país y acerca el arte tradicional a miles de personas cada día.

Los gatos: los habitantes más famosos del parque


Si existe un símbolo inseparable del Parque Kennedy son sus gatos. Su presencia comenzó a principios de la década de 1990, cuando algunos vecinos llevaron felinos para controlar una plaga de ratones. Con el paso de los años, los animales se reprodujeron y terminaron convirtiéndose en parte de la identidad del lugar.

Hoy la colonia felina es cuidada por voluntarios que trabajan junto con la Municipalidad de Miraflores para alimentarlos, esterilizarlos, brindarles atención veterinaria y promover campañas de adopción responsable. Gracias a este esfuerzo, el parque se ha convertido también en un ejemplo de convivencia entre el espacio urbano y el bienestar animal.

Los colores que tuvo Huantille


Aunque hoy predominan los tonos naturales de la tierra, la huaca fue un lugar mucho más colorido.

Durante las excavaciones aparecieron muros pintados de blanco, amarillo, azul y gris, además de decoraciones geométricas en color rojo realizadas en bajo relieve. Estos detalles permiten imaginar el aspecto original del monumento y muestran que su arquitectura no solo cumplía una función práctica, sino también simbólica dentro de las ceremonias que allí se realizaban.

Una curiosidad botánica: sus enormes ficus


Muchos de los grandes ficus que proporcionan sombra al parque tienen varias décadas de antigüedad. Sus extensas raíces superficiales y copas frondosas crean pequeños microclimas que favorecen tanto la permanencia de los visitantes como el refugio de las aves y de los célebres gatos del parque. Estos árboles se han convertido en parte esencial de la identidad paisajística de Miraflores.

Un espacio cultural vivo


El Parque Central de Miraflores nunca permanece igual. Cada semana alberga presentaciones musicales, espectáculos de danza, actividades familiares, exposiciones de artistas locales y funciones gratuitas. En sus senderos también es habitual encontrar pintores, caricaturistas, artesanos y músicos que hacen del parque una verdadera galería y escenario al aire libre.

Visitar el Parque Central de Miraflores es mucho más que recorrer un jardín urbano. Es descubrir un lugar donde conviven la historia republicana, el arte popular, la memoria ciudadana, la naturaleza y la vida cultural cotidiana. Quizá por eso, después de más de un siglo, sigue siendo uno de los espacios más queridos por los limeños y una parada imprescindible para quienes desean conocer el verdadero pulso de la ciudad.

  • Entre la avenida José Larco y la avenida Óscar R. Benavides (ex avenida Diagonal), Miraflores.
  • Abierto todos los días, las 24 horas.
  • EntradaLibre

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