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¿Cuánta aura te da sobrevivir 2,000 años?

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hola@entradalibre.me · 2 septiembre 2026

Huaca Huallamarca

En medio de las calles y edificios de San Isidro se conserva una construcción que tiene alrededor de dos mil años de historia. La Huaca Huallamarca no fue siempre un lugar para enterrar a los muertos ni tuvo una sola función. Fue utilizada como espacio público y ceremonial, después como cementerio y, en época inca, volvió a incorporar otros usos. Su historia también cuenta algo más reciente: cómo una huaca pudo desaparecer con el crecimiento de Lima y cómo terminó convirtiéndose en un espacio cultural abierto a la ciudad.

Antes de San Isidro estuvo Huallamarca

La historia de Huallamarca comenzó mucho antes de que existiera el distrito de San Isidro. El monumento fue construido con pequeños adobes hechos a mano y tuvo originalmente una forma de pirámide escalonada. Sus primeros usos estuvieron relacionados con actividades públicas y ceremoniales. Con el paso del tiempo, el lugar cambió de función y fue utilizado como cementerio. Las investigaciones muestran así que no estamos ante una construcción de una sola época, sino frente a un espacio que fue transformándose durante siglos.
Antes de San Isidro estuvo Huallamarca
Una huaca que también fue un cementerio

Una huaca que también fue un cementerio

Una de las etapas más conocidas de Huallamarca es la funeraria. En sus plataformas se encontraron entierros acompañados por objetos que permiten acercarse a la vida de quienes fueron enterrados allí: cerámicas, textiles, mates, herramientas, instrumentos musicales y otros bienes. Los investigadores han podido estudiar incluso diferencias relacionadas con las actividades y la posición social de las personas. Por eso, los objetos del museo no son solo piezas antiguas: son pistas sobre cómo vivían aquellas sociedades.

Los adobes parecen pequeños granos de maíz

Hay un detalle que suele pasar desapercibido cuando se observa la huaca. Sus antiguos constructores utilizaron pequeños adobes modelados a mano, algunos descritos por su semejanza con granos de maíz. Esta técnica distingue a Huallamarca de otros monumentos de Lima construidos con piezas de mayores dimensiones. Mirar de cerca sus muros permite recordar que la arquitectura monumental también fue hecha con miles de pequeñas acciones: preparar barro, moldearlo, dejarlo secar y colocarlo uno sobre otro.
Los adobes parecen pequeños granos de maíz
¿Por qué tiene una rampa moderna?

¿Por qué tiene una rampa moderna?

La gran rampa que actualmente conduce hacia la parte superior no debe confundirse con una estructura prehispánica conservada intacta. Fue construida durante los trabajos de conservación realizados en 1958, dirigidos por Arturo Jiménez Borja con la participación de la Municipalidad de San Isidro. La intervención permitió cubrir una gran depresión que había quedado en el monumento después de que parte de la huaca fuera utilizada como cantera para obtener material de construcción. La rampa fue, por tanto, una solución de conservación y acceso.

La huaca estuvo cerca de desaparecer

La historia de Huallamarca también muestra lo difícil que ha sido conservar las huacas dentro de una ciudad en expansión. Durante las primeras décadas del siglo XX sufrió cortes y extracción de material. Incluso hubo intentos de demolerla. En 1958, cuando comenzaron los trabajos de recuperación, la preocupación ya no era solamente investigar el monumento, sino evitar que el crecimiento urbano terminara por hacerlo desaparecer. Su conservación permite entender que muchos de los sitios arqueológicos que hoy vemos en Lima sobrevivieron gracias a decisiones tomadas en momentos en que su futuro no estaba asegurado.
La huaca estuvo cerca de desaparecer
De Pan de Azúcar a Huallamarca

De Pan de Azúcar a Huallamarca

Antes de consolidarse el nombre Huallamarca, el sitio era conocido como Huaca Pan de Azúcar, denominación relacionada con la antigua hacienda Pan de Azúcar. En 1930, Julio C. Tello empleó el nombre Huallamarca para identificar este conjunto arqueológico. Este cambio es una curiosidad que ayuda a comprender que los nombres de los sitios arqueológicos también tienen su propia historia y no necesariamente corresponden al nombre que tuvieron durante la época prehispánica.

Los cuadernos que guardaron los entierros

Las excavaciones realizadas a mediados del siglo XX dejaron una documentación que todavía resulta valiosa. Un estudio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos revisó los cuadernos de campo de las campañas de 1958 y 1960 y encontró el registro de 52 tumbas. Jorge Zegarra Galdós tuvo un papel importante como jefe de campo durante buena parte de esas excavaciones. Estos registros permiten estudiar no solo los objetos encontrados, sino también la manera en que estaban dispuestos los entierros y lo que podían decir sobre las personas enterradas.
Los cuadernos que guardaron los entierros
Un museo nacido de las excavaciones

Un museo nacido de las excavaciones

El Museo de Sitio Huallamarca fue inaugurado el 11 de agosto de 1960, después de las investigaciones y trabajos de conservación del monumento. Su colección reúne materiales correspondientes a una larga ocupación del lugar, desde alrededor del 200 a. C. hasta la época inca. Hay objetos de cerámica, textiles, madera, cestería, mates, instrumentos musicales, herramientas agrícolas y materiales relacionados con los entierros. También conserva restos óseos humanos y animales. Es un museo pequeño, pero permite comprender la huaca antes de recorrerla.

Un lugar para mirar la vida cotidiana

Quizá una de las mejores razones para entrar al museo sea que sus piezas permiten imaginar actividades que normalmente quedan fuera de los grandes relatos históricos. Los instrumentos para trabajar textiles, las herramientas agrícolas, los recipientes y los instrumentos musicales hablan de personas que tejían, trabajaban, cocinaban, producían objetos y participaban en ceremonias. La arqueología aparece así menos distante: detrás de cada objeto hubo alguien que lo fabricó, utilizó o decidió colocar junto a un muerto.
Un lugar para mirar la vida cotidiana
Una historia que todavía continúa

Una historia que todavía continúa

Huallamarca no pertenece solamente al pasado. En febrero de 2026, durante la instalación de una red de gas natural, el Ministerio de Cultura informó del hallazgo de un posible contexto funerario prehispánico de más de 1500 años de antigüedad, a una cuadra de la huaca. El descubrimiento fue sometido a monitoreo arqueológico para garantizar su protección. El hallazgo recuerda que Huallamarca no está aislada: el subsuelo de esta zona de San Isidro todavía puede conservar evidencias de las poblaciones que habitaron Lima antes de la ciudad moderna.

Una huaca entre edificios

Visitar Huallamarca permite observar algo que un museo por sí solo no puede mostrar: la relación entre arqueología y ciudad. Desde sus plataformas se entiende hasta cierto punto cómo un antiguo monumento quedó rodeado por calles, viviendas y edificios. La huaca no sobrevivió porque el paisaje urbano permaneciera intacto; sobrevivió porque fue intervenida, investigada y protegida. Al recorrerla, también vale la pena preguntarse qué otros lugares del antiguo paisaje de Lima desaparecieron sin dejar una estructura visible.
Una huaca entre edificios

📎 Sobre esta nota

Huaca Huallamarca
Esquina de la Av. El Rosario con Av. Nicolás de Ribera 201, San Isidro
Horario: martes a sábado y el primer domingo de cada mes, de 9:00 a. m. a 5:00 p. m.
El ingreso tiene costo, pero puedes conocerla gratis el primer domingo de cada mes.

Este domingo 6 de septiembre, aprovecha la nueva edición de Museos Abiertos, una buena ocasión para recorrer la huaca y conocer su historia.

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