Actualidad cultural · Música
La Flor Morena de la Canción Criolla
EL
Entrada Libre · 13 septiembre 2026
Edith Barr 1936–2026
Antes de ser conocida como la «Flor Morena de la Canción Criolla», Edith Barr fue una niña de La Victoria que encontraba la manera de acercarse a los músicos que admiraba. Se escapaba del colegio para asistir a sus presentaciones y, todavía con uniforme escolar, comenzó a ser escuchada en las radios. Esa afición terminó convirtiéndose en una profesión cuando, a los 13 años, la compositora Alicia Duarte la descubrió y la llevó a un programa de música criolla de Radio Nacional. Allí compartió escenario con el pianista Filomeno Ormeño.
De las radios limeñas al Waldorf Astoria
Barr nació en Lima el 1 de junio de 1936 y creció vinculada a la música popular. Su carrera avanzó con rapidez: siendo adolescente comenzó a presentarse profesionalmente y, a los 17 años, grabó su primer disco, que incluía «Puñaladas», vals de Emilio Peláez Montero. Poco después llegó uno de los episodios que mejor muestra la dimensión que alcanzó su carrera: se presentó en el Waldorf Astoria de Nueva York. También cantó en escenarios de Miami, México, Colombia, Venezuela y Argentina.
¿Por qué fue importante para la música peruana?
Para entender su importancia hay que mirar su repertorio. Edith Barr no fue principalmente compositora: fue una intérprete que ayudó a llevar las canciones de otros autores a públicos cada vez más amplios. Cantó obras de Chabuca Granda, Alicia Maguiña y Augusto Polo Campos, entre otros. En su voz quedaron «José Antonio», «La flor de la canela» y «Bello durmiente», de Granda; «Indio» y «Viva el Perú y sereno», de Maguiña; y «Limeña» y «La flor de Lima», de Polo Campos. Su aporte estuvo en hacer que esas composiciones circularan y permanecieran en la memoria de varias generaciones.
Una voz que también estuvo en la televisión
La popularidad de Barr no se construyó únicamente cantando en escenarios. También fue una figura de la radio y la televisión peruana, en una época en que estos medios eran fundamentales para convertir a un intérprete en una figura conocida en todo el país. Condujo programas en los canales 4, 5 y 9 y tuvo su propio espacio, «La revista de Edith». Durante siete años fue además artista exclusiva del Grill del Hotel Bolívar. Allí compartió experiencias con músicos latinoamericanos como Jesús «Chucho» Navarro, integrante de Los Panchos, y Javier Solís.
Cantó ante Juan Pablo II y llevó una marinera
Uno de los episodios más recordados de su trayectoria ocurrió en 1985, durante la primera visita del papa Juan Pablo II al Perú. Barr fue invitada a cantar ante miles de jóvenes reunidos en el Hipódromo de Monterrico y eligió «Tun tun», una marinera limeña de Chabuca Granda. La escena resume parte de su carrera: una cantante formada en la tradición popular limeña llevando una canción peruana a uno de los acontecimientos públicos más importantes de aquella década. No era la primera vez que representaba al país fuera de sus escenarios habituales.
Se despidió varias veces. Y siempre volvió
Hay una historia que acompaña casi toda su vida artística: Edith Barr se retiró varias veces. En 1971 ofreció un concierto de despedida en el Teatro Segura y decidió concentrarse en su familia. Años después regresó a los escenarios y volvió a anunciar su retiro en 1993. Hubo otros intentos de despedida, pero nunca fueron definitivos. Esa relación con el público terminó siendo parte de su historia. «Cuando salgo al escenario y el público responde: ¡yo mato!», dijo en una entrevista.
Más de 30 discos y una carrera de siete décadas
Su producción permite dimensionar mejor el lugar que ocupó. Barr grabó más de 30 producciones entre discos de larga duración y compactos, además de alrededor de 300 discos de 45 revoluciones por minuto. Ganó tres veces el Festival de Ancón en la categoría criolla, fue nombrada Embajadora Turística del Perú en 1986 y en 2000 recibió de la Cancillería la Orden al Mérito por Servicios Distinguidos en el grado de Comendador. Su carrera atravesó distintas épocas de la música peruana: la radio, los discos, la televisión, los grandes escenarios y las nuevas generaciones de intérpretes.
Una cantante que ayudó a mantener viva una tradición
Edith Barr murió el 1 de septiembre de 2026, a los 90 años, después de más de siete décadas de actividad artística. Su importancia no está solamente en la cantidad de años que cantó ni en los escenarios que visitó. Está también en haber sido una de las intérpretes que conectaron a los grandes compositores del siglo XX con el público.
📎 Sobre esta nota
Te damos entrada libre a la música de Edith Barr. Si nunca la has escuchado, este es un buen momento para descubrir por qué fue una de las voces importantes de la canción criolla peruana.
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