Actualidad cultural · Literatura
¿Quién fue Blanca Varela y por qué los peruanos deberíamos saber quién es?
H
hola@entradalibre.me · 21 agosto 2026
A 100 años de su nacimiento
El 10 de agosto de 1926 nació en Lima Blanca Varela, una de las voces fundamentales de la poesía peruana del siglo XX. Integró la Generación del 50 y estudió Letras y Educación en San Marcos, donde coincidió con escritores y artistas como Salazar Bondy, Sologuren, Eielson y Fernando de Szyszlo, quien sería su esposo. Creció además en un entorno poco común para una mujer de su época: su madre, Serafina Quinteras, era escritora y compositora de valses criollos, y otras mujeres de su familia también estaban vinculadas a la escritura. A cien años de su nacimiento, su obra sigue proponiendo una forma de leer sin respuestas fáciles, atenta a aquello que muchas veces preferimos no mirar.
De Lima a París y de regreso
En 1949 viajó a París con Fernando de Szyszlo. Allí conoció a Octavio Paz, quien tuvo un papel importante en su trayectoria y la acercó a escritores y artistas latinoamericanos y europeos. Vivió también en Florencia y Washington antes de regresar al Perú. Esos viajes no significaron abandonar sus raíces: el puerto de Supe, donde pasó parte de su infancia, continuó apareciendo como una referencia importante en su escritura. Su primer libro, «Ese puerto existe», apareció en 1959 y fue prologado por Octavio Paz. El título ya ofrece una pequeña pista sobre su poesía: Varela parte de lugares, experiencias y recuerdos concretos, pero los transforma en preguntas sobre la identidad, la soledad, el cuerpo, el paso del tiempo y la existencia.
Después publicó «Luz de día», «Valses y otras falsas confesiones», «Canto villano», «Ejercicios materiales», «El libro de barro», «Concierto animal» y «El falso teclado», entre otros títulos. Su poesía no es abundante en cantidad, pero sí en intensidad: trabajaba los poemas durante largos periodos y mantuvo siempre una relación muy exigente con la palabra.
Después publicó «Luz de día», «Valses y otras falsas confesiones», «Canto villano», «Ejercicios materiales», «El libro de barro», «Concierto animal» y «El falso teclado», entre otros títulos. Su poesía no es abundante en cantidad, pero sí en intensidad: trabajaba los poemas durante largos periodos y mantuvo siempre una relación muy exigente con la palabra.
¿Cómo acercarse a una poesía que no siempre se deja entender?
Leer a Blanca Varela no significa encontrar una historia que empieza y termina. Sus poemas suelen funcionar más como imágenes o escenas que obligan a detenerse. Aparecen animales, cuerpos, objetos cotidianos, la ciudad, el mar, la infancia, la maternidad y la muerte. Lo cotidiano puede volverse extraño y una imagen aparentemente sencilla puede abrir una pregunta mucho más grande. Por eso, una buena puerta de entrada es «Puerto Supe», del libro «Ese puerto existe»: allí puede reconocerse la relación entre infancia, paisaje y memoria. «Casa de cuervos», incluido en «Ejercicios materiales», permite acercarse a una dimensión especialmente personal de su obra: la maternidad aparece sin idealización, atravesada por amor, culpa, distancia y miedo. Un estudio académico sobre el poema destaca precisamente esa relación compleja entre la madre, el hijo y la construcción de la identidad.
También vale la pena comenzar por «Currículum vitae», un poema breve que resume, con una mezcla de ironía y dureza, una de las características de Varela: mirar el éxito, la derrota y a sí misma sin complacencia. Para conocer su trayectoria completa, «Canto villano. Poesía reunida, 1949-1994» reúne buena parte de sus principales libros y permite seguir la evolución de su escritura.
También vale la pena comenzar por «Currículum vitae», un poema breve que resume, con una mezcla de ironía y dureza, una de las características de Varela: mirar el éxito, la derrota y a sí misma sin complacencia. Para conocer su trayectoria completa, «Canto villano. Poesía reunida, 1949-1994» reúne buena parte de sus principales libros y permite seguir la evolución de su escritura.
Una poeta peruana que alcanzó reconocimiento internacional
El reconocimiento llegó especialmente en sus últimos años. En 2001 recibió el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo y la Orden del Sol del Perú en grado de Comendador. En 2006 obtuvo el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca y fue la primera mujer en recibirlo. En 2007 recibió el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana y se convirtió en la segunda mujer en obtenerlo. Su importancia no se explica solamente por los premios. Varela abrió un espacio propio dentro de la poesía peruana: una escritura contenida, crítica y poco interesada en las respuestas fáciles. Su obra dialogó con la tradición peruana y latinoamericana, pero también con corrientes como el surrealismo y el existencialismo. Su poesía terminó convirtiéndose en una referencia para generaciones posteriores de lectores y escritores.
Murió en Lima el 12 de marzo de 2009. Sus cenizas fueron esparcidas en la bahía de Paracas.
Murió en Lima el 12 de marzo de 2009. Sus cenizas fueron esparcidas en la bahía de Paracas.
Los libros que ahora forman parte del patrimonio peruano
El centenario llega acompañado de un reconocimiento especialmente significativo. En marzo de 2026, el Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación ocho unidades bibliográficas correspondientes a siete títulos de Blanca Varela que conserva la Biblioteca Nacional del Perú: «Luz de día» (1963), «Valses y otras falsas confesiones» (1972), «Canto villano» (1978), «Canto villano: Poesía reunida 1949–1983» (1986), «Camino a Babel: Antología» (1986), «Ejercicios materiales» (1993) y «El libro de barro» (1993). Se trata de primeras ediciones que, además de su valor literario, poseen características materiales particulares, como ilustraciones de artistas peruanos y dedicatorias manuscritas de la autora.
Pero existe otra forma de acercarse a Blanca Varela: su propio archivo. Desde 2019, la Casa de la Literatura Peruana custodia su archivo personal, compuesto por fotografías, cartas, documentos de trabajo, recortes, objetos y su biblioteca personal. Más de 350 documentos, entre manuscritos y mecanografiados, fueron digitalizados y puestos a disposición del público a través del Repositorio Institucional.
Este archivo permite ver algo que los libros por sí solos no muestran: cómo trabajaba una poeta. Hay borradores, correcciones, fotografías, correspondencia y objetos de su vida cotidiana. La colección digital continúa creciendo y actualmente reúne más de 1120 registros, además de una selección de 142 fotografías de una colección que supera las 700 imágenes.
Así, cien años después de su nacimiento, Blanca Varela puede encontrarse en dos lugares complementarios: en los libros que forman parte del patrimonio bibliográfico del país y en los documentos de su archivo, que permiten acercarse a la mujer detrás de los poemas. Para quien todavía no la ha leído, quizá ese sea el mejor punto de partida: abrir un poema, aceptar que no todo se entiende a la primera y dejar que alguna de sus imágenes permanezca dando vueltas.
Pero existe otra forma de acercarse a Blanca Varela: su propio archivo. Desde 2019, la Casa de la Literatura Peruana custodia su archivo personal, compuesto por fotografías, cartas, documentos de trabajo, recortes, objetos y su biblioteca personal. Más de 350 documentos, entre manuscritos y mecanografiados, fueron digitalizados y puestos a disposición del público a través del Repositorio Institucional.
Este archivo permite ver algo que los libros por sí solos no muestran: cómo trabajaba una poeta. Hay borradores, correcciones, fotografías, correspondencia y objetos de su vida cotidiana. La colección digital continúa creciendo y actualmente reúne más de 1120 registros, además de una selección de 142 fotografías de una colección que supera las 700 imágenes.
Así, cien años después de su nacimiento, Blanca Varela puede encontrarse en dos lugares complementarios: en los libros que forman parte del patrimonio bibliográfico del país y en los documentos de su archivo, que permiten acercarse a la mujer detrás de los poemas. Para quien todavía no la ha leído, quizá ese sea el mejor punto de partida: abrir un poema, aceptar que no todo se entiende a la primera y dejar que alguna de sus imágenes permanezca dando vueltas.
📎 Sobre esta nota
El archivo personal de Blanca Varela está disponible de forma digital a través del Repositorio de la Casa de la Literatura Peruana.
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