«Ser o no selfie: eventualmente eterno»

El retrato ha sido uno de los grandes temas de la historia del arte y en su repertorio el autorretrato está presente, es un acto performático que en la era digital ha tenido al selfie como vehículo clave para expresar el deseo de autorrepresentación, donde se incluyen motivaciones emocionales vinculadas con la memoria y la nostalgia, con la necesidad de inmortalizar un momento y sobre todo con la necesidad de dar cuenta de quienes somos. El selfie, aún en su banalización, busca cubrir las necesidades vinculadas con las aspiraciones y preguntas acerca de nuestra identidad, sean estas de carácter íntimo e introspectivo o destinadas a la construcción de la imagen que queremos proyectar para los demás (Villacorta y Trivelli, 2016).