UNA HISTORIA EN CADA RINCÓN: PLAZA FRANCISCO BOLOGNESI

Toño se despertaba todos los días a las 5:50 de la mañana. Era una costumbre que llevaba con él desde que era muy joven, y ese martes no fue la excepción. Se levantó y se sentó al borde de la cama para dar gracias por un día más de vida. Se duchó en 7 minutos y se puso el traje que había elegido y dejado preparado la noche anterior. Mientras se vestía y alistaba, escuchó un ruido, pero finalmente decidió que no era nada. Salió de su casa todavía con el rocío de la mañana refrescando el aire y respiró profundo. Se paró en la puerta de su casa mirando a los lados, se acomodó el saco y se ajustó la corbata.