¿Dónde vas a celebrar el Día Internacional del Jazz? 

Cada 30 de abril, el mundo celebra el Día Internacional del Jazz, una efeméride instaurada en 2011 por la UNESCO que reconoce en esta música mucho más que un género: un lenguaje universal capaz de tender puentes entre culturas. Nacido a finales del siglo XIX en las comunidades afroamericanas de Nueva Orleans, el jazz ha crecido como una tradición viva marcada por la improvisación, el diálogo y la libertad creativa. A lo largo de su historia, ha pasado de ser música popular de baile a consolidarse como una de las expresiones artísticas más influyentes del mundo contemporáneo.

El jazz no es un estilo único, sino una constelación de formas que van desde el swing y el bebop hasta el cool jazz, el free jazz o el latin jazz, todas atravesadas por la experimentación y la escucha atenta. Su importancia radica en su capacidad para romper barreras, fomentar la tolerancia y abrir espacios de encuentro, cualidades que explican por qué esta celebración convoca a gobiernos, instituciones educativas y comunidades en torno a ideales como la paz, el diálogo intercultural y la inclusión. En países como Perú, el jazz ha encontrado un terreno fértil donde dialoga con tradiciones locales, generando propuestas que integran sonidos afroperuanos, andinos y contemporáneos.

En este contexto, te ofrecemos dos presentaciones de grupos locales y una selección de agrupaciones que ofrecen una puerta de entrada a este universo sonoro, donde cada interpretación es irrepetible. Acercarse al jazz, ya sea por primera vez o desde la experiencia, es también una forma de participar en una tradición que sigue reinventándose y construyendo comunidad a través de la música.

La agrupación Limanouche surge en Lima en 2019, a partir del reencuentro de músicos que ya habían explorado el jazz manouche en la ciudad. Desde entonces, el grupo ha desarrollado una presencia constante en escenarios locales y nacionales, llevando este estilo —también conocido como jazz gitano— a diversos públicos, con presentaciones en Lima y una gira al Cusco que incluyó el histórico Qorikancha.

El jazz manouche es una vertiente del jazz nacida en Europa en las décadas de 1930 y 1940, caracterizada por el predominio de instrumentos de cuerda, ritmos ágiles y una marcada sensación de swing sin necesidad de batería. Su esencia radica en la improvisación sobre estructuras melódicas claras, donde las guitarras rítmicas sostienen el pulso —con la llamada “pompe manouche”— mientras el violín o la guitarra solista desarrollan variaciones virtuosas. Limanouche retoma esta tradición inspirada en figuras como Django Reinhardt y Stéphane Grappelli, y la proyecta desde una sensibilidad contemporánea.

La agrupación está conformada por Omar Ochoa (violín), Renzo Vignati, Carlos Castellanos, Pedro Ramírez y Carlos Advíncula (guitarras), y Bertrand Larrieu (contrabajo), quienes construyen un sonido dinámico basado en el diálogo instrumental y la riqueza melódica del estilo. Como parte de la programación impulsada por la UNESCO Perú, se presentarán este miércoles 29 de abril, a las 8:00 p. m., en la Plazuela de las Artes del Teatro Municipal de Lima.

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La agrupación Red Bird nace en las aulas de la Universidad Nacional de Música como parte de una nueva generación de músicos formados académicamente que buscan renovar el lenguaje del jazz desde el Perú. Dirigido por Renato Serra (saxofón) y Nelson Navarro (trompeta), el grupo está integrado por Gabriel Jarrin (piano), Leandro Zegarra (bajo) y Andrés Gutiérrez junto a Marcelo Misari (percusión), quienes han consolidado un formato de combo donde el diálogo instrumental y la improvisación son el eje de su propuesta.

Su música se sostiene en una base sólida de jazz moderno, con especial atención al bebop y hard bop, pero se distingue por una exploración que incorpora elementos de la tradición peruana. Así, Red Bird no solo reinterpreta estándares del repertorio clásico con arreglos propios, sino que también desarrolla composiciones originales donde conviven formas como la jazz ballad con el landó, o el fast swing con el festejo, generando un sonido que equilibra técnica, identidad y frescura. Esta propuesta evidencia el crecimiento del jazz dentro de la formación académica en el país y el surgimiento de nuevas voces que amplían sus posibilidades expresivas.

Como parte de esta escena en expansión y en el marco de las celebraciones por el jazz, Red Bird se presentará el jueves 30 de abril, a las 8:00 p. m., en el local principal de la Universidad Nacional de Música, reafirmando su lugar como una de las agrupaciones jóvenes más representativas del circuito local.

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El Gabriel Alegría Sexteto Afroperuano, fundado en 2005 por el trompetista y compositor Gabriel Alegría, es una de las propuestas más sólidas y reconocidas del jazz latino contemporáneo. Su trabajo parte de una premisa clara: no se trata solo de fusionar géneros, sino de construir un lenguaje propio donde el jazz dialogue orgánicamente con los ritmos afroperuanos de la costa. A lo largo de su trayectoria, el sexteto ha llevado esta visión a escenarios internacionales, consolidando una identidad sonora que combina profundidad cultural, virtuosismo e innovación.

La agrupación reúne a destacados músicos que dan forma a este universo sonoro: Gabriel Alegría en la trompeta, junto a una sección instrumental que integra saxofón, piano, contrabajo, batería y percusión afroperuana —con instrumentos como el cajón y la quijada—, creando un entramado rítmico y melódico de gran riqueza. Su propuesta se nutre de géneros tradicionales como el festejo, el landó o el panalivio, que se entrelazan con la improvisación y la armonía del jazz moderno. El resultado es una música vibrante, donde cada interpretación funciona como un espacio de encuentro entre tradición y contemporaneidad.

La importancia del sexteto radica en haber posicionado la música afroperuana en el circuito global del jazz, con un enfoque respetuoso de sus raíces pero abierto a la experimentación. Reconocidos por medios como The New York Times, DownBeat o The Wall Street Journal, y galardonados como Mejor Ensamble del Año por Hot House Magazine, su discografía ha contribuido a ampliar las fronteras del jazz latino. Acercarse a su propuesta es descubrir una música que no solo se escucha, sino que se vive: una invitación a explorar nuevas sonoridades donde la identidad peruana se proyecta con fuerza en el mundo.

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Presentar a Rodrigo Sarmiento Herencia y Pedro Tecco es acercarse a dos trayectorias que, desde distintos frentes, enriquecen el panorama del jazz y la música popular peruana.

Rodrigo Sarmiento, investigador y músico, ha construido un puente singular entre la etnomusicología y la interpretación, dedicando años al estudio de los repertorios transnacionales de las décadas de 1920 y 1930. Su trabajo no solo rescata archivos, sino que los activa desde la práctica musical, especialmente a través del banjo tenor, instrumento clave del jazz temprano.

Pedro Tecco, por su parte, se ha consolidado como un violinista versátil y de amplia proyección, cofundador de “Leminer» (ensamble de jazz swing), con una trayectoria que incluye colaboraciones con figuras como Susana Baca y una constante exploración de lenguajes que dialogan entre tradición y contemporaneidad.

En ambos converge un interés común por las sonoridades del jazz de inicios del siglo XX, entendidas como un territorio de cruce cultural y experimentación.

Ese encuentro se concreta en el EP SACO: Un tributo al jazz peruano de los 1920s, estrenado el pasado 16 de abril, un proyecto concebido y dirigido por Sarmiento desde el banjo tenor, que convoca a Tecco —cuya presencia amplía el horizonte expresivo desde el violín— para dar forma a un dúo de gran precisión y sensibilidad.

La propuesta gira en torno a la obra de Carlos Alberto Saco Herrera, figura fundamental —aunque poco difundida— de la música popular limeña. A través de este formato íntimo, el EP reconstruye el paisaje sonoro de la Lima de los años veinte y treinta, donde géneros como el fox-trot, el camel-trot, el vals y el charlestón dialogaban con las tradiciones locales.

La apuesta por una interpretación históricamente informada —instrumentos de época, grabación en mono e interacción basada en la improvisación— permite devolver a estas piezas su vitalidad original.

Más que un ejercicio de reconstrucción, SACO propone una escucha renovada de la historia musical peruana, revelando cómo, hace más de un siglo, Lima ya era un espacio de intensos intercambios entre lo local y lo global. Este trabajo invita a redescubrir ese pasado desde el presente, como un territorio vivo y en constante resignificación.

Escucharlo es abrir una puerta a un universo sonoro poco transitado, donde la memoria se transforma en experiencia contemporánea.

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