La nueva ley del Colegio Profesional de Artistas del Perú
La creación del Colegio Profesional de Artistas del Perú ha abierto uno de los debates culturales más importantes del año. Mientras sus impulsores sostienen que fortalecerá el reconocimiento profesional de los artistas, diversos creadores y organizaciones advierten que la ley podría dejar fuera a miles de personas que ejercen el arte desde la tradición, el aprendizaje autodidacta o la experiencia.
La discusión no gira únicamente en torno a la creación de un nuevo colegio profesional, sino también a una pregunta de fondo: ¿quién puede ser reconocido como artista en un país donde gran parte de las expresiones culturales se transmiten de generación en generación y no necesariamente pasan por la educación universitaria?
¿Qué crea la nueva ley?
La Ley N.° 32645, publicada el 13 de junio de 2026, crea el Colegio Profesional de Artistas del Perú (CPAP) como una institución de derecho público con alcance nacional. Su objetivo es representar a los artistas profesionales, promover su desarrollo, velar por el ejercicio ético de la profesión, defender la libertad de creación y participar como órgano consultivo en asuntos relacionados con las políticas culturales. Además, contará con autonomía administrativa y podrá establecer colegios regionales en todo el país.
La norma establece que podrán colegiarse quienes posean un título profesional o licenciatura obtenidos en universidades, escuelas superiores o institutos de educación artística en disciplinas como música, danza, artes plásticas, artes visuales y artes escénicas, entre otras especialidades afines.
El principal punto de controversia
Precisamente ese requisito es el que ha generado la mayor polémica.
Diversos colectivos culturales sostienen que la ley reconoce únicamente a quienes cuentan con formación académica formal, dejando fuera a miles de artistas que desarrollan su trabajo mediante otras formas de aprendizaje. Según cifras del Registro Nacional de Trabajadores y Organizaciones de la Cultura y las Artes (RENTOCA), alrededor del 50 % de los artistas peruanos aprendió su oficio a través de la tradición familiar o comunal, un 32 % es autodidacta y apenas cerca del 20 % cursó estudios universitarios. Para los críticos de la norma, estos datos muestran que buena parte de la riqueza cultural del Perú proviene de conocimientos transmitidos fuera de las aulas.
Esta situación resulta especialmente sensible en un país donde numerosas manifestaciones artísticas —como las danzas tradicionales, la música popular, el arte popular o diversas expresiones indígenas y afroperuanas— se conservan gracias a la transmisión entre generaciones y no mediante títulos universitarios.
Las voces que se oponen
La oposición a la ley ha sido amplia y proviene de distintos sectores del ámbito cultural.
La Asociación Peruana de Autores y Compositores, organización que reúne a más de 10 000 autores y compositores, solicitó públicamente la derogación de la norma. En su pronunciamiento afirmó que «el arte nace de la libertad» y sostuvo que la creación artística no debería depender de requisitos formales que puedan convertirse en mecanismos de exclusión o limitar la libertad creativa.
A estas críticas se han sumado artistas, gestores culturales, investigadores y organizaciones vinculadas al patrimonio cultural, quienes consideran que el reconocimiento del artista no puede depender únicamente de la obtención de un título profesional, sino también de su trayectoria, experiencia y aporte a la cultura.
El debate también llegó al Congreso
La controversia alcanzó rápidamente el ámbito político.
El 17 de junio de 2026, la congresista Susel Paredes presentó un proyecto de ley para derogar íntegramente la Ley N.° 32645. La iniciativa sostiene que la norma vulnera la libertad de creación artística y excluye a miles de artistas autodidactas y portadores de saberes tradicionales que forman parte del patrimonio cultural del país.
De esta manera, el Congreso volvió a abrir la discusión sobre si la creación del colegio profesional responde realmente a las necesidades del sector artístico o si, por el contrario, requiere una reforma que incorpore la diversidad de formas en que se desarrolla el arte en el Perú.
Un debate que continúa abierto
Actualmente, la ley permanece vigente, pero su futuro aún es incierto. Mientras algunos consideran que el Colegio Profesional de Artistas del Perú permitirá fortalecer la representación de los artistas profesionales y mejorar su participación en las políticas públicas, otros advierten que cualquier regulación del sector debe reconocer la enorme diversidad cultural del país y evitar excluir a quienes construyen su trayectoria desde el aprendizaje comunitario, la tradición familiar o la práctica autodidacta.
Más allá de la existencia del nuevo colegio, el debate ha puesto sobre la mesa un tema de fondo: cómo reconocer y proteger el trabajo artístico sin dejar de valorar las múltiples formas en que el arte se aprende, se transmite y se ejerce en el Perú, uno de los países con mayor diversidad cultural de América Latina.
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