La artista peruana que convirtió los diseños del antiguo Perú en moda

Elena Izcue


¿Puede un libro cambiar la manera en que un país observa su propia historia? Hace un siglo, cuando las escuelas peruanas enseñaban arte principalmente a partir de modelos europeos, Elena Izcue encontró otra fuente de inspiración: las formas presentes en cerámicas, textiles y objetos creados por las antiguas culturas del Perú.Primero las convirtió en ejercicios para enseñar dibujo. Después, esos mismos motivos comenzaron a aparecer en textiles, ilustraciones y piezas decorativas que despertaron interés fuera del país. Su trabajo conectó las aulas de Lima con el mundo de la moda y el diseño en París.

¿Quién fue Elena Izcue?


Elena Izcue Cobián (Lima, 1889-1970) fue una educadora, ilustradora, artista gráfica y diseñadora peruana, reconocida como una de las principales impulsoras de la revaloración del arte prehispánico en el siglo XX. Gran parte de su trayectoria estuvo estrechamente ligada a la de su hermana Victoria Izcue. Ambas nacieron el mismo día y, desde muy jóvenes, compartieron una carrera dedicada a la enseñanza, la investigación y la difusión del patrimonio artístico del Perú.

Del antiguo Perú a las aulas


Con apenas veinte años, Elena fue nombrada profesora de dibujo en escuelas públicas de Lima y el Callao. Poco después comenzó a incorporar motivos precolombinos en sus trabajos, como la portada de “La Escuela Moderna” (1914), una propuesta poco común para la época. En 1919 ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes, donde tuvo la oportunidad de estudiar de cerca piezas arqueológicas gracias al apoyo del investigador Philip Ainsworth Means, quien autorizó la reproducción de objetos del Museo Nacional (hoy Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú).

Cuando los ejercicios se convirtieron en diseño


Durante la década de 1920, Elena y Victoria desarrollaron diversos proyectos para acercar el arte prehispánico al público. Trabajaron en el Museo Arqueológico Rafael Larco Herrera, realizaron un viaje de estudios al Cusco e investigaron los diseños presentes en cerámicas, textiles y objetos de culturas como Nasca, Moche, Chimú, Paracas y Chancay. De estas piezas estudiaron y reinterpretaron motivos geométricos, aves, peces, felinos, serpientes, camélidos, figuras humanas estilizadas y seres míticos característicos de la iconografía andina. A partir de ese trabajo demostraron que estos diseños ancestrales no pertenecían únicamente al pasado, sino que podían inspirar nuevas creaciones artísticas y decorativas sin perder su significado cultural.

De Lima a la moda de París


En 1926, Elena publicó los dos volúmenes de “El arte peruano en la escuela», una obra que transformó la enseñanza artística en el país. Ese mismo año recibió una beca del Estado para continuar sus estudios en París. Allí, junto con Victoria, perfeccionó su formación con artistas como Fernand Léger y aplicó los diseños prehispánicos al mundo del diseño textil y las artes decorativas. Los patrones inspirados en figuras geométricas y en la fauna y los personajes representados por las antiguas culturas peruanas fueron trasladados a telas, papeles decorativos, tapices y otros objetos de uso cotidiano. Sus propuestas despertaron el interés de importantes casas de moda europeas y estadounidenses, llevando el arte peruano hasta ciudades como París y Nueva York mucho antes de que el diseño peruano alcanzara reconocimiento internacional.

A lo largo de su vida también dirigió instituciones dedicadas a las artes aplicadas, realizó exposiciones, desarrolló proyectos para el Estado peruano y recibió diversos reconocimientos. En 1967, ella y su hermana fueron nombradas miembros honorarios de la Asociación Nacional de Artesanos por su aporte a la difusión del arte tradicional peruano. Hoy es considerada una figura fundamental en la historia del arte peruano por haber demostrado que el patrimonio prehispánico podía dialogar con la educación, el diseño y la vida contemporánea.

El arte peruano en la escuela


Publicado en París en 1926, “El arte peruano en la escuela” fue mucho más que un manual para enseñar dibujo. Se convirtió en una propuesta pedagógica innovadora que invitaba a niñas, niños y jóvenes a descubrir el patrimonio peruano a través de las formas y los diseños de las antiguas culturas.

El libro reunía modelos basados en la iconografía prehispánica —desde composiciones geométricas hasta representaciones de animales, personajes y seres simbólicos— adaptados para que los estudiantes pudieran observarlos, comprender su estructura y utilizarlos como punto de partida para sus propios ejercicios creativos.

En una época en la que la enseñanza artística seguía principalmente modelos europeos, Elena Izcue planteó que los estudiantes también debían conocer y valorar las expresiones artísticas creadas en el Perú antes de la llegada de los españoles. Su propuesta buscaba desarrollar la creatividad al mismo tiempo que fortalecía el conocimiento de la historia y la identidad cultural del país. Por ello, la obra es considerada uno de los primeros materiales educativos que incorporó el arte prehispánico como herramienta de aprendizaje.

En 2026, el Ministerio de Cultura declaró Patrimonio Cultural de la Nación dos ejemplares de “El arte peruano en la escuela» que forman parte del acervo de la Biblioteca Nacional del Perú. Además de su importancia histórica, estos ejemplares poseen características que los convierten en piezas únicas: uno conserva una dedicatoria manuscrita de la propia Elena Izcue y otro perteneció al escritor y diplomático Luis Alayza y Paz Soldán.

Álbum de motivos de arte peruano


Antes de publicar su conocido manual educativo, Elena y Victoria Izcue participaron en otro proyecto fundamental: el “Álbum de motivos de arte peruano”, publicado en 1924 por el Museo Arqueológico Rafael Larco Herrera bajo la dirección del historiador Horacio Urteaga.

Considerada una de las primeras publicaciones peruanas dedicadas a difundir la iconografía precolombina, la obra reúne doce láminas a color ilustradas por Pedro Challe Aguilar, basadas en cerámicas, textiles y piezas de metal de antiguas culturas de la costa peruana, desde Chicama hasta Nasca y Acarí. Sus láminas presentan una amplia variedad de motivos ornamentales, como diseños geométricos, aves marinas, peces, felinos, serpientes, personajes ceremoniales y otras figuras simbólicas, organizados para facilitar su estudio y servir como fuente de inspiración para artistas, artesanos y diseñadores. El volumen también incluye una introducción en español y otra en inglés, una decisión poco habitual para la época que buscaba dar a conocer el patrimonio peruano tanto dentro como fuera del país.

En 2023, el “Álbum de motivos de arte peruano” fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación por su importancia para la difusión del arte prehispánico. El ejemplar conservado por la Biblioteca Nacional del Perú también posee una historia singular: perteneció al reconocido arqueólogo y peruanista estadounidense John Howland Rowe y fue donado a la institución en 2022 por su viuda, Pat Lyons, y su hija, Ann Rowe.

Un legado que sigue vigente


Mucho antes de que el diseño peruano alcanzara reconocimiento internacional, Elena Izcue ya había encontrado una manera de conectar el arte del antiguo Perú con la vida contemporánea. Las formas que estudió en cerámicas, textiles y otros objetos arqueológicos pasaron primero a sus materiales educativos y después a telas, ilustraciones y piezas decorativas. Junto con su hermana Victoria, demostró que el patrimonio no tenía que permanecer únicamente dentro de los museos: también podía entrar a las aulas, estimular la creatividad y dialogar con la moda.

Hoy, sus publicaciones permiten reconstruir el recorrido de una artista que convirtió el pasado en una herramienta para enseñar, diseñar y crear.

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