¿Qué significan esos pequeños escudos blancos y negros que aparecen en algunas fachadas del centro histórico de Lima? Están en iglesias, casonas y edificios públicos, integrados al paisaje urbano, pero pocas veces nos detenemos a pensar por qué están ahí.
Lejos de ser un elemento decorativo, estos escudos cumplen una función precisa: indican que ese inmueble forma parte del patrimonio cultural y que cuenta con protección especial. Se trata del llamado Escudo Azul, un emblema internacional creado a partir de la Convención de La Haya de 1954, firmada tras la destrucción de numerosos bienes culturales durante la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, este símbolo permite identificar edificios que deben ser protegidos en situaciones de conflicto armado, desastres naturales o crisis.
El sistema es supervisado por la UNESCO, mientras que el Comité Internacional del Escudo Azul, creado en 1996, coordina acciones para resguardar el patrimonio cultural a nivel global. Su función es similar a la de la Cruz Roja, pero aplicada a bienes culturales como museos, archivos, monumentos y centros históricos.
En el Perú, varias ciudades cuentan con este sistema de señalización, entre ellas Cusco y Arequipa. Sin embargo, es Lima la que concentra la mayor cantidad de inmuebles identificados: solo en su centro histórico existen más de 600 edificaciones con este escudo. La instalación está a cargo del Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima (PROLIMA), que desde 2016 viene trabajando en la señalización de casonas, iglesias, museos e instituciones.
Entre los edificios que llevan este emblema se encuentran la Casa Fernandini, el Teatro Municipal de Lima, la Casa Riva-Agüero, el Centro Cultural de España en Lima y el Palacio de Gobierno del Perú, entre muchos otros. Su presencia no es casual: todos forman parte de un conjunto urbano que concentra buena parte de la historia de la ciudad.
Ahora bien, ¿por qué en Lima estos escudos no todos son azules, sino blancos y negros? Esta variación responde a una decisión local vinculada al ornato del centro histórico. Se optó por un diseño en blanco y negro para mantener una apariencia más neutra y lograr mayor contraste con las fachadas, sin alterar la armonía visual del entorno. Aunque el color cambia, el significado del símbolo se mantiene.
En los últimos años, sin embargo, este criterio ha empezado a modificarse. Algunas restauraciones recientes han recuperado el uso del escudo en su color original azul y blanco, como se puede observar en la Basílica y Convento de Santo Domingo, ubicado en el Jirón Camaná. Este cambio no es solo estético: busca reforzar el carácter internacional del emblema y hacerlo más reconocible dentro del sistema global de protección del patrimonio.
Así, estos escudos funcionan como una señal visible de que esos edificios tienen un valor especial. También recuerdan que el patrimonio no solo se conserva restaurando fachadas, sino identificándolo, protegiéndolo y haciéndolo visible para quienes recorren la ciudad.
Lima tiene más planes, historias y lugares de los que imaginas.
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