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El monumento de 25 metros que desapareció de Lima hace 147 años
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Entrada Libre · 28 septiembre 2026
Renacer: el Arco del Puente de Lima
Hoy podemos cruzar el Puente Trujillo sin imaginar que durante siglos este lugar fue mucho más que un paso sobre el río Rímac. Por aquí se entraba a Lima desde el antiguo barrio de San Lázaro y, junto al puente, se levantaba un arco de unos 25 metros de altura que anunciaba la llegada a la ciudad. En 1879, un incendio lo destruyó. Ahora, una exposición reúne fotografías, planos, documentos y hallazgos arqueológicos para contar su historia y mostrar cómo PROLIMA plantea devolverlo a su espacio original.
La Exposición
La exposición, presentada en la Galería Municipal de Arte Pancho Fierro, permite conocer el proceso detrás de un proyecto de recuperación patrimonial. No se trata de una muestra artística convencional, sino de una investigación que reúne documentos históricos, fotografías, planos y resultados de estudios arqueológicos e iconográficos. La propuesta busca demostrar cuánto se puede reconstruir de un monumento que ya no existe y qué información es necesaria para intentar devolverlo a la ciudad.
El Puente Trujillo, una conexión fundamental para Lima
El actual Puente Trujillo, conocido históricamente como Puente de Piedra, fue construido en 1610 para conectar la ciudad con la ribera norte del Rímac, donde se encontraba el antiguo barrio de San Lázaro. Reemplazó un puente de ladrillos del siglo XVI que había sufrido los efectos de las crecidas del río. Desde entonces, este paso se convirtió en una pieza fundamental de la conexión entre Lima y el territorio situado al otro lado del Rímac.
Una puerta de entrada a la ciudad
El puente no estaba solo. En su extremo sur se levantó un arco de unos 25 metros de altura, diseñado por fray Gerónimo de Villegas y construido por Juan del Corral. Fue inaugurado en 1611 y durante más de tres siglos funcionó como una de las principales entradas a Lima desde el Rímac. Para viajeros y comerciantes, atravesar este punto significaba acercarse al corazón de la antigua Ciudad de los Reyes. Con el tiempo, el arco incorporó distintos elementos y en el siglo XIX adquirió la apariencia de un arco triunfal.
El día en que desapareció
El Arco del Puente formó parte del paisaje limeño hasta abril de 1879, cuando un incendio lo destruyó. La estructura desapareció, pero su imagen quedó registrada en fotografías, grabados, planos y otros documentos. El Puente de Piedra, en cambio, sobrevivió y continúa formando parte del Centro Histórico. Esa diferencia permite entender por qué el proyecto actual no parte únicamente de una imagen antigua: busca reunir distintas evidencias para saber cómo era realmente el monumento y dónde se encontraba.
Las huellas que quedaron bajo tierra
La investigación arqueológica ha aportado información que no aparece en las fotografías. PROLIMA identificó la base de uno de los pilares del antiguo arco y, a pocos metros, encontró un arco de ladrillos de unos cinco metros de altura que correspondería al puente del siglo XVI que precedió al actual Puente de Piedra. También aparecieron objetos como monedas de plata, cerámicas y porcelanas. Estos hallazgos ayudan a reconstruir la historia de un lugar que fue transformándose durante los primeros siglos de Lima.
Reconstruir con las pistas del pasado
Con estas evidencias, PROLIMA plantea restituir el Arco del Puente en su ubicación histórica. La propuesta se apoya en fotografías, planos, documentos y resultados de las investigaciones arqueológicas para establecer sus dimensiones, orientación y características. El objetivo declarado es reducir al máximo las interpretaciones que no puedan sustentarse en información histórica. Por eso, la discusión no consiste simplemente en «volver a levantar» un arco, sino en determinar hasta dónde es posible reconstruirlo con fundamento.
Un mirador sobre Lima y el Rímac
El proyecto contempla también un espacio de interpretación situado entre los campanarios del arco. Allí se explicaría la historia del monumento y de su entorno, además de ofrecer un mirador hacia Lima y el Rímac. La propuesta busca así que la estructura no sea solamente una reconstrucción visual del pasado, sino un lugar desde el cual comprender cómo el río, el puente y los caminos participaron en la formación de la ciudad.
Una propuesta todavía en proceso
La restitución no debe entenderse como una obra ya aprobada y lista para construirse. Las investigaciones arqueológicas continúan y buscan aportar información para el expediente técnico del proyecto. La exposición permite conocer ese proceso antes de que exista una decisión definitiva sobre su ejecución y, al mismo tiempo, abre la discusión sobre qué significa recuperar una parte desaparecida de la ciudad.
¿Qué significa devolver algo que ya no existe?
El caso del Arco del Puente plantea una discusión que va más allá de este monumento. Lima ha perdido edificios, calles y elementos de su paisaje que hoy solo conocemos por fotografías o documentos. ¿Reconstruirlos permite recuperar una parte de la historia de la ciudad o crea una imagen nueva del pasado?, la exposición no obliga a tener una respuesta. Más bien, permite conocer las evidencias sobre las que se sostiene el proyecto y preguntarnos qué queremos conservar, recuperar o volver a ver cuando hablamos del patrimonio de Lima.
📎 Sobre esta nota
«Renacer: el Arco del Puente de Lima»
Hasta el 4 de octubre
de lunes a domingo de 10:00 a.m. a 7:00 p.m.
Galería Municipal de Arte Pancho Fierro, Cercado de Lima
Hasta el 4 de octubre
de lunes a domingo de 10:00 a.m. a 7:00 p.m.
Galería Municipal de Arte Pancho Fierro, Cercado de Lima
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