Hoy parece una fecha de siempre, pero el Día de la Madre en el Perú tiene un origen concreto y bastante reciente. No nació como una costumbre espontánea, sino como una iniciativa estudiantil que logró convertirse en ley.
Una idea que vino de fuera… y tomó forma local
A inicios del siglo XX, varios países empezaban a institucionalizar el Día de la Madre. El caso más influyente fue el de Mother ‘s Day en Estados Unidos, promovido desde 1908 por la activista Anna Jarvis y oficializado en 1914. La idea circuló rápidamente por América Latina.
En el Perú, ese contexto coincidía con un momento de debate sobre la identidad nacional. Intelectuales y estudiantes discutían cómo construir un país moderno sin perder ciertos valores considerados fundamentales.
Un estudiante y una propuesta
En 1923, Carlos Izaguirre, estudiante de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, formaba parte de un grupo llamado “Ariel”. Estos espacios estudiantiles no eran solo académicos: eran lugares de discusión política y cultural.
Izaguirre tomó una idea que había visto en el extranjero y la adaptó a su contexto. Para él, la figura de la madre representaba un punto de partida para pensar la sociedad. No planteó solo una celebración, sino un símbolo que, según su visión, podía ayudar a recomponer vínculos sociales en un país en transformación.
Con esa convicción, presentó una propuesta formal al Congreso.
De iniciativa estudiantil a ley nacional
El proyecto avanzó con rapidez. Fue aprobado por unanimidad en la Cámara de Diputados y luego pasó al Senado, donde generó algunas dudas, pero finalmente también fue respaldado.
El 12 de abril de 1924, el entonces presidente Augusto B. Leguía promulgó la ley que establecía oficialmente el Día de la Madre en el Perú.
Así, la iniciativa de un estudiante de 23 años se convirtió en una fecha nacional.
La primera celebración
El primer Día de la Madre se celebró el 11 de mayo de 1924 en la histórica Casona de San Marcos.
La ceremonia tenía un carácter simbólico muy claro: las personas llevaban una flor en el pecho. Roja si la madre estaba viva, blanca si había fallecido. Era una forma sencilla de expresar una relación personal dentro de un acto público.
Una tradición que permanece
Con el tiempo, la celebración se trasladó al segundo domingo de mayo, alineándose con otros países. Lo que comenzó como una propuesta intelectual y emocional se transformó en una de las fechas más extendidas en el calendario peruano.
Más allá de lo comercial que puede parecer hoy, su origen recuerda algo distinto: fue pensada como un momento para reflexionar sobre los vínculos más cercanos y su lugar en la vida social.
Esa es, quizá, la parte menos conocida de la historia: que detrás de una fecha tan familiar hubo una pregunta simple, hecha por un estudiante, sobre qué cosas valía la pena reconocer públicamente en un país.
La historia del Perú está llena de detalles que casi nadie nos contó.
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