“El deseo que tienen los seres humanos de contemplarse por medio de la interpretación de su propia imagen parece formar parte de los más antiguos impulsos de la humanidad, y el arte del retrato individual es una de las actividades artísticas más universalmente presente de todos los tiempos.” (Francastel y Francastel, 1995, p. 11)
El retrato ha sido crucial en la monarquía para representar a reyes y herederos, perpetuando su imagen, rol e importancia. Históricamente, los retratos de los monarcas buscaban transmitir ideología y valores, caracterizados por su solemnidad, elementos simbólicos y la pericia de los mejores pintores de la época, quienes además aportaban su estilo artístico y reinterpretación del personaje.
Estos retratos incluso llegaban a ser vistos como sustitutos del monarca. Según el historiador del arte Jaime Mariazza, aunque los reyes de España nunca visitaron el Virreinato del Perú, sus retratos pintados o esculpidos gozaban del mismo respeto que el monarca en persona, y recibían el mismo tratamiento protocolar (Mariazza, 2013, pp. 49-50).
Aunque estos retratos evocan épocas pasadas, el arte del retrato sigue vigente, ahora utilizando también la fotografía. Además, ha evolucionado para mostrar un lado más humano y cercano de los monarcas, con un enfoque más realista y adaptado a la vida moderna.
Retrato oficial del rey Felipe V de España (1683-1746). Felipe V, rey de España por Jean Ranc, 1723, Óleo sobre lienzo, 144 x 115 cm, Sala 020 del Museo Nacional del Prado
Primer retrato oficial del Rey Carlos III desde su coronación
El 14 de mayo se develó el nuevo retrato oficial del rey Carlos III, el primero desde su coronación en mayo de 2023. El retrato, obra del artista británico Jonathan Yeo, fue presentado en el Palacio de Buckingham, con la presencia del monarca.
En el retrato, Carlos III aparece envuelto en tonos carmesí, rosa intenso y fucsia, colores que se funden con su uniforme de la Guardia Galesa, de la que fue coronel en 1975. Además del traje militar, el rey posa sosteniendo una espada con una mariposa monarca revoloteando sobre su hombro derecho, simbolizando su compromiso con causas medioambientales y la metamorfosis de príncipe a rey.
El retrato, que mide aproximadamente 2,5 por 2 metros, se encargó para celebrar los 50 años de Carlos como miembro de la Drapers’ Company, creada hace más de 600 años como asociación de comerciantes de lana. La filantropía pasó a formar parte de su misión y la empresa es ahora un organismo que concede subvenciones.
El artista Jonathan Yeo comenzó el retrato un año antes de que Carlos se convirtiera en rey, con una sesión en la finca Highgrove del entonces Príncipe de Gales en junio de 2021. La última sesión tuvo lugar en noviembre de 2023 en Clarence House, una de las residencias del rey en Londres. Yeo tuvo cuatro sesiones con el Rey y también trabajó a partir de dibujos y fotografías.
La pintura se exhibirá en la Philip Mould Gallery de Londres hasta el 14 de junio. A partir de finales de agosto, se expondrá en el Drapers’ Hall de la ciudad.
El artista Jonathan Yeo y el rey Carlos III en la presentación del retrato del rey en el Palacio de Buckingham de Londres el martes 15 de mayo. Foto: Aaron Chown
Controversia mediática
El retrato ha generado reacciones diversas. En redes sociales, algunos usuarios criticaron el predominio del color rojo, asociándolo con connotaciones negativas como peligro y agresión. Otros hicieron comparaciones con representaciones demoníacas o infernales.
Por ejemplo, algunos usuarios de Facebook que analizaron un poco más a detenimiento la pintura, colocándola en diferentes posiciones encontraron, según ellos, símbolos ocultos como demonios escondidos. Incluso en YouTube aseguran que el retrato simboliza que el rey Carlos III está siendo manejado por élites que gobiernan en realidad al mundo y que existen entidades que están por aparecer entre nosotros.
Sin embargo, expertos como el historiador de arte Richard Morris elogian el retrato por capturar tanto la apariencia como la mortalidad del monarca. Laura Freeman, crítica de arte del The Times de Londres, aplaudió el rostro del retrato, pero criticó el fondo, sugiriendo que el artista merece un título de caballero por su obra, pero también debería ser llevado a la Torre por su elección de colores.
El crítico Alastair Sooke del Daily Telegraph señaló que pintar a un monarca es una de las tareas artísticas más difíciles y concluyó que el retrato será recordado por su fluorescencia.
Uno de los análisis al cuadro. Fuente: Facebook
Reflexión sobre el retrato real
El retrato de Jonathan Yeo marca una distancia significativa respecto a las representaciones tradicionales de monarcas. En el ámbito de la historia del arte, se reconoce que el retrato no solo es una cuestión de habilidad artística, sino que también implica la representación legítima de rasgos individuales y el lugar del individuo en el universo (Francastel y Francastel, 1995, pp. 202-204).
La crítica de arte peruana Elida Román explica que en el arte contemporáneo, los retratos son discursos sobre el retratado y exploran las profundidades de lo humano y su circunstancia, con un enfoque más conceptual que realista (Román, 2014, p. 54).
Quizás debemos acercarnos a esta obra con estas ideas en mente y comprender su propuesta, la cual pasará a la historia no solo de la monarquía y la sociedad, sino también de la amplia tradición del retrato en la historia del arte.
¿Quién es Jonathan Yeo?
Jonathan Yeo, nació el 18 de diciembre de 1970 en Londres, Inglaterra, es un artista británico especializado en el retrato contemporáneo. Ha pintado a figuras como Kevin Spacey, Dennis Hopper, Cara Delevingne, Damien Hirst, el Príncipe Felipe, el rey Carlos III, la reina Camilla, Tony Blair y David Cameron. Su retrato no autorizado de George W. Bush en 2007, creado a partir de recortes de revistas pornográficas, le dio notoriedad mundial.
Sus obras se encuentran en colecciones permanentes de la National Portrait Gallery de Londres, la Laing Art Gallery de Newcastle, el Museo de Historia Nacional del Castillo de Frederiksborg en Dinamarca y la Royal Collection.
El retrato de Carlos III refleja el estilo contemporáneo de Yeo, que busca rescatar el género del retrato, imprimiendo su visión personal y adaptándolo a la actualidad.


