Una casa barranquina con mucha historia

«Casa Roja 296» se presenta como un Centro Cultural donde se organizan diversos eventos como conciertos, espectáculos, ferias o peñas, y también funciona como bar, cafetería y restaurante. Es un espacio que se encuentra ubicado en el distrito de Barranco, un lugar que se ha caracterizado por ser un balneario importante de la ciudad, por albergar hermosas y antiguas casas de estilo europeo y más recientemente por su aire bohemio.

La historia cuenta que Barranco fue una zona inicialmente poblada por pescadores y más adelante fue el balneario predilecto de familias de clase alta y funcionarios europeos, que veían en esta zona alejada del centro de la ciudad, un lugar plácido donde establecer sus fundos, ranchos y casonas de estilo europeo que han quedado como fiel testimonio de otras época.

En la década del 60, muchos artistas de la ciudad comenzaron a trasladar sus talleres y residencias hacia Barranco y convertirían a este distrito tradicional de clase media acomodada, en el epicentro de la vida bohemia y cultural del sur de la ciudad. Más adelante, con la llegada del nuevo siglo, Barranco ha sido protagonista de una transformación inmobiliaria.

Casa Roja 296 es un inmueble que data de 1890 y fue la casa natal de José Antonio del Busto Duthurburu (Lima, 1932 – 2006) un reconocido historiador peruano y profesor de la Pontificia Universidad Católica del Perú, quien hizo su vida en este distrito, señalan que «el amor por su distrito y sus vecinos lo llevó a conocer palmo a palmo la localidad, su historia y sus tipos representativos, lo que plasmó en dos textos que reconstruyen el alma barranquina y demuestran el orgullo por la patria chica».

José Antonio del Busto Duthurburu describe la casa en sus memorias: «Mi casa natal era grande. Era un rancho típicamente barranquino, construido entre fines del siglo XIX y los comienzos del siguiente. Tenía un cuerpo central y dos alas, al fondo una huerta y los lugares asignados a las aves de corral. El cuerpo central, como toda la casa, se asentaba sobre un sótano de ventilación de un metro y medio de alto. Pasado el jardín exterior, se subía a un atrio techado y embaldosado, por donde se ingresaba también a las dos alas. El cuerpo central comenzaba con el salón de las visitas, siguiendo el comedor con su farola o claraboya enrejada donde había unos ángeles pintados, no precisamente bellos. La sala era de color rosado y  el comedor de color celeste. Terminaba esta parte central en el comedor de verano que caía sobre la huerta. Todos los pisos eran de madera, las paredes empapeladas con motivos florales, y los techos con vigas pintadas de blanco. El ala izquierda era donde  vivían mis abuelos. Constaba de varias habitaciones y un cuarto de baño con una tina de hierro cuya agua se calentaba con ron. El ala derecha, donde nací, era la asignada a mis padres. Tenía igual trazo que su congénere. Al final estaba la escalera que llevaba a la azotea y al mirador. Este era una habitación elevada en cuya parte superior, entre barandas de madera, se admiraban las caídas de sol. Fue una costumbre barranquina.

Separaban las dos alas largos pasadizos que flanqueaban el cuerpo central del edificio. Junto a la escalera de la azotea mi abuelo, cuando llegó la costumbre, instaló la primera ducha. Era un cuartillo alto y estrecho. Se llegaba a él en bata, sólo había agua fría, pero el chorro multiplicado era el deleite de los usuarios. La ducha significó la defunción de la tina o bañera. La que menciono se instaló por 1920. Antes no había duchas en Barranco.

La huerta era muy llena de árboles, destacando entre ellos la frondosa higuera de mis añoranzas. Punto aparte eran las aves de corral. Había gallinas y patas. Las primeras tenían sus nidos a la vista de todos, las segundas se perdían en el sótano de ventilación y luego reaparecerían seguidas por quince o veinte patitos. Comíamos huevos de gallina y pata, con ellos se hacían unas tortillas suculentas. Los gallos cantaban al amanecer y los patos graznaban todo el día. Eran señales para deslindar territorios. El terror de los gallineros y pateras eran las mucas o zarigüeyas que salían de noche de los cañaverales de Surco. En primavera era frecuente el escándalo nocturno protagonizado por los gatos acechando a las gatas. El resultado era que tiempo después aparecían las gatas cinco o siete gatitos. Cuando había en la casa una gata preñada, era común señalarla y decir : «Aquí hay gato encerrado»».

Sobre este importante historiador precisan que cursó sus estudios primarios en el Colegio San Luis Maristas de Barranco y después historia y geografía en la Pontificia Universidad Católica del Perú, disciplina en la que se doctoró a los 25 años. Al terminar sus estudios se dedicó a la enseñanza, investigación y documentación sobre la historia de la conquista y el virreinato del Perú.

José Antonio del Busto Duthurburu hizo vida académica durante 50 años en la PUCP, donde, además de docente, se desempeñó en diversos cargos. También fue profesor en varias universidades e institutos armados como la Escuela Militar de Chorrillos (EMCH), la Escuela Naval y la Aviación del Ejército, entre otros centros de estudios superiores.

Para sostener una de sus tesis más conocidas, el historiador, en 1967 viajó a Oceanía siguiendo las presuntas huellas del inca viajero Túpac Yupanqui, a quien consideró y le atribuyó ser el descubridor de dicho continente.

Durante su vida académica recibió numerosas distinciones y reconocimientos, entre ellas, fue nombrado Cronista Mayor de la Primera Expedición Científica Peruana a la Antártida, en 1988, y fue miembro de numerosas academias de gran relevancia en Perú y Argentina. En 1983, ejerció la dirección del Instituto Nacional de Cultura. En 1968 obtuvo el Premio Nacional de Cultura Inca Garcilaso de la Vega. En 1979 recibió la Cruz Peruana al Mérito Naval,  en el 2002 la Medalla Cívica de la ciudad de Lima y en noviembre del 2006 fue condecorado con la Orden del Sol del Perú.

José Antonio del Busto Duthurburu falleció el 25 de diciembre de 2006. Sus restos fueron velados en la sede del Instituto Riva-Agüero, donde inició su labor académica y llegó a ser su director, instituto al que siempre estuvo ligado; posteriormente fue cremado en el Cementerio británico antiguo de Bellavista y las cenizas fueron entregadas a la familia.

«José Antonio del Busto no fue un historiador común. Desde muy temprano se inclinó por el siglo XVI y, excepto en los textos escolares, siempre se concentró en desmenuzar esa época, en la cual se sintió casi como contemporáneo de los incas y de los conquistadores, tal era su versación en dichos estudios. De estilo elegante, con una prosa que hace que el lector se traslade a ese tiempo y viva la emoción de la aventura, del mismo modo en sus clases mantenía a su auditorio en vilo hasta terminar el episodio que narraba», precisan Margarita Guerra Martinière y Rafael Sánchez-Concha Barrios.

Horarios

 

De miércoles a sábado de 9:00 a.m. a 10:00 p.m. 

y domingo de 9:00 a.m. a 6:00 p.m.

 

Puedes seguirlos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡Quiero que más gente se entere!

También podría gustarte

Teatro

País del mañana por Ricardo Delgado con #EntradaLibre

Este 2024 la Dirección de Producción Artística y Actividades Académicas, de la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático “Guillermo Ugarte Chamorro” presenta la nueva temporada de la creación colectiva «País del mañana», dirigida por Ricardo Delgado Ayala.

Promocionado

Animatissimo Concerto Per Mei

Animatissimo y Misión Jesuita se unen para presentar el show orquestal Animatissimo: “Concerto Per Mei” en dos funciones imperdibles el sábado 18 y domingo 19 de mayo, en el Auditorio del Colegio Santa Úrsula en San Isidro. El evento recaudará fondos para proyectos sociales jesuitas que atienden a mujeres y madres adolescentes en Moquegua, Tacna, Cusco y Lima.

Promocionado

El principito, el musical

El Principito, el musical, basado en el libro de Antoine de Saint-Exupéry y con la producción general de Denisse Dibós, llega al Teatro Segura por una breve temporada. Además de Miyashiro, el elenco incluye a Sandra Muente, Ítalo Maldonado, entre otros destacados artistas.